Viernes, 08 de mayo de 2020

Casi diez años en los que caí en una vida nada deseada para nadie, alejado de Dios, alejado de mí mismo, alejado de todo; el querer olvidar quién era yo, olvidar lo que había perdido y en lo que me había convertido.

Desde entonces he llevado un proceso de vida difícil, extrañando a unos hijos extraordinarios que desde muy niños ya no estuvieron a mi lado, que no vi crecer, lo que más anhelaba en mi vida y en sustitución tratar de encontrarlos en unas personitas que me enseñé amar al igual que a ellos, en cada una de esas niñas veía a cada uno de mis hijos crecer, sin darme cuenta que me alejaba de ellos cada día más.

Muchos años hundido en el Alcoholismo, hundido en ese abismo sin saber que hacer, sin saber a dónde huir, no encontrar donde esconderme de mi mismo, de vivir sin encontrar una dirección concreta a donde dirigir mi vida nuevamente.

Esa desolación, ese miedo que inunda mi ser de repente y sin avisar, ese dolor, Dios mío que hago.

Esa desolación, ese dolor y ese miedo fueron los que me hicieron recordar nuevamente lo que había olvidado, que tengo a Dios a mi lado, porque sin él no hubiera soportado tanto.

Hoy vuelvo a vivir alejándome de todo lo que me hace daño, tratando de encontrar la esencia de lo que algún día fui, no espero la aceptación de lo que hago de ninguna persona, pero lo más importante; hoy nuevamente acepto las manos de Dios, hoy acepto lo que realmente soy, hoy acepto que mi familia son mis hijos y yo.

JJNA

 


Publicado por joisma @ 23:53  | Emociones
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